Copropiedad al día: El origen de la disputa legal por el camino – La Tercera Edición Impresa

Las controversias por el uso del camino se originaron hace dos décadas, cuando se construyeron dos condominios en torno al balneario y se modificó la antigua vía de uso público, reemplazándola por un paso que cruza el predio de Eduardo Romo. Este sostiene que sus terrenos comenzaron a usarse como camino sin autorización, venta o traspaso, y que producto del permanente tránsito de personas y vehículos por el costado de su propiedad, sufrió varios robos. Por ello, resolvió elevar el caso a tribunales. Las autoridades de Bienes Nacionales intervinieron para que se abriera el paso. Así ocurrió en los últimos años. Pero, en agosto de este año, la Corte Suprema falló a favor de Romo.

El municipio de Puchuncaví ha resuelto tramitar la expropiación de la vía para zanjar el conflicto, para lo cual se pidió apoyo a tasadores del MOP para avaluar la propiedad. En paralelo, el alcalde Agustín Valencia mantiene reuniones con los vecinos, para conseguir un acceso provisorio antes de que se inicie el verano. "Estamos agotando todos los medios. Tenemos claro que la expropiación es la única posibilidad, pero eso requiere tiempo y nos preocupa. Por eso, estoy tratando que en función de un acuerdo de buenos vecinos podamos encontrar una salida transitoria", dice el edil.

El "encierro" obligado de los vecinos de Cau Cau

Teresa Echeñique, la representante de los residentes del condominio Cau Cau, cuenta que el pasado fin de semana los ánimos se caldearon. "Un copropietario llegó y se encontró con que estaba cerrado el camino de ingreso que siempre habíamos tenido. Intentó pasar por el lado de los vecinos, pero el guardia no se lo permitió, porque sólo a unos pocos nos han autorizado, y se formó una discusión que terminó con carabineros. El se alteró bastante, porque no entendía cómo no podía entrar a su propia casa", relata.

Han pasado dos meses del "encierro" que afecta a más de 160 vecinos del balneario de la V Región. Todo comenzó en agosto pasado, cuando el empresario de transportes Eduardo Romo (74), tras un fallo de la Corte Suprema, levantó una cerca de dos metros de alto y bloqueó el único acceso disponible a la playa y al condominio, que pasa por su predio.

"Quedamos atrapados al interior del predio, sin entrada ni salida. Esto había ocurrido cuatro veces antes, pero nunca por tanto tiempo. Esta vez es más complejo, porque el fallo obliga a buscar otras alternativas, pues el cerco no se puede derribar", dice Alvaro Abarca, residente del sector.

Hasta ahora, los vecinos afectados por el cierre han paliado la situación, consiguiendo un permiso del condominio contiguo para entrar a sus departamentos y casas. Pero se les han puesto condiciones: sólo pueden usar el acceso entre las 8 de la mañana y las 20.00. A deshoras, la puerta tiene un candado. Y ellos no tienen la llave. "Dependemos de su buena voluntad. Nosotros entendemos su situación. Son 30 vecinos que construyeron sus casas para vivir tranquilos, lejos del ruido y sin una vialidad para resistir el tránsito de todos nosotros, que somos más de 160 propietarios con nuestras familias", dice Echeñique.

Sus vidas también se han vuelto más solitarias. Por las restricciones, no pueden recibir visitas, ni siquiera de sus familiares más cercanos. Otro problema es que están incapacitados para ser asistidos por cualquier servicio sanitario, de electricidad, telecomunicaciones e, incluso, de emergencia. El aseo es una incomodidad: deben transportar la basura ellos mismos. "El camión de la basura por supuesto que tampoco puede entrar. Entonces lo que tenemos que hacer es cargar el auto con nuestra basura y sacarla de aquí", cuenta Abarca.

A los afectados, se suma el restaurante Caballito de Mar -un sitio que según los lugareños solía visitar el Presidente Sebastián Piñera- que debió cerrar ante la posibilidad de que ingresen clientes.

Hasta ahora el acuerdo entre los condominios vecinos ha funcionado sólo porque los departamentos son de segunda vivienda y hay poco más de veinte personas residiendo en el sector. "Pero en diciembre ya todos los departamentos volverán a estar ocupados y no sabemos cómo lo vamos a hacer. Los vecinos no querrán que transiten por su sitio más de 150 autos", dice Abarca.

Agrega que la situación debe resolverse en el menor tiempo posible, pues la playa -que es visitada en verano por más de 1.500 personas diarias y casi tres mil en los fines de semana- está sin acceso. "Es angustiante lo que estamos viviendo, corriendo del trabajo a la casa, para que no nos vayan a dejar afuera. Queremos que las autoridades se hagan responsables, porque nuestras viviendas fueron aprobadas por el municipio y se debió asegurar que tuviese un camino", agrega Echeñique.

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