Dime que comes y te dire como trabajas

Silvina Iturralde

Motivar al personal, alinear sus objetivos con la visión de la empresa, ofrecerles un plan de carrera y crear un ámbito amigable en el call center no es suficiente cuando de optimizar su rendimiento se trata. Un componente importante y poco tenido en cuenta es la alimentación

“Una buena dieta es fundamental, ya que hay nutrientes que colaboran en el desarrollo de la intelectualidad. Por eso, es conveniente aumentar el consumo proteico, para tener un buen estado de nutrición y también realizar un buen aporte de líquidos”, señala la Lic. Stella Maris García de Kralj, jefa del Servicio de Nutrición del Sanatorio Trinidad de Palermo y San Isidro.

García sostiene que ciertos alimentos despiertan una mayor intelectualidad e interés por el mundo circundante. Un ejemplo de ellos son los que poseen zinc, que se encuentra en las carnes rojas y en las legumbres. “Por ello, quienes además no consumen queso, yogurt, huevos o carne van a poder tener una dieta normal, pero se agotarán más rápidamente. Si a eso le sumás una cansadora jornada laboral, la distancia que deben recorrer para llegar al trabajo y ninguna instancia de recreación, el resultado laboral será muy pobre”, sentencia la licenciada.

“Cómo consejo –retoma Stella Maris- si yo fuera encargada de un call center digitaría las máquinas expendedoras de galletitas, alfajores o chocolates programándolas para que entreguen frutas, barritas de cereales, yogurt bebible y bolsitas con frutas secas (nueces, almendras y avellanas) ya que realmente ofrecen en poco volumen buen aporte de nutrientes. Otra opción puede ser un sándwich como colación. Se dice que son enemigos de la dieta y la realidad es que tienen nutrientes y proteínas. Lo malo del sándwich no es el pan o el fiambre, sino con qué lo unto”.

Por otro lado, el tan bebido café debería ser descartado de cuajo, puesto que es un importante estimulante del sistema nervioso central, por la cafeína, y genera irritación a nivel de la mucosa gástrica. Las máquinas que lo sirven son de café en polvo, con alta concentración de cafeína, lo que genera adicción en las personas. Lo ideal es que estas máquinas tengan la posibilidad de servir té o agua caliente. De todos modos, más que a beber infusiones la gente debe acostumbrarse a tomar agua, sobre todo por que están constantemente hablando.

Edgardo Caramella, maestro de yoga y presidente de la Federación de Yôga de Buenos Aires (FIPPYBA), apunta a la necesidad de presentarle batalla al sedentarismo. “Es importante que las empresas implementen charlas informativas para generar una reeducación alimenticia, caso contrario el empleado llegará a su casa y por el efecto de la ansiedad y el stress se gratificará falsamente con excesos en la cantidad de comida y consumiendo alimentos perjudiciales”.

“Desde mi experiencia personal como coordinador del Programa SwáSthya Yôga Laboral para empresas, una tendencia en crecimiento es la de instalar módulos de técnicas de Yôga, que permiten a los empleados vitalizarse, oxigenarse, reducir las contracturas, adoptar una correcta posición física, administrar el stress y lograr un mejor clima laboral”, explica máximo referente de FIPPYBA.

Caramella  explica que toda ingesta excesiva provoca una sensación de pesadez y amodorramiento durante el tiempo de la digestión y, entre otras consecuencias, produce malhumor a la vez que resta lucidez y energía para continuar con las exigencias del día.

“Con nada se nace, todo se aprende", asegura Stella Maris. "Aprender a alimentarse sanamente es posible y el hecho de que las empresas funcionen como transmisores de buenos hábitos debiera ser uno de los objetivo de todo buen empleador”.

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